El último CEO Study de Pacto Global de Naciones Unidas muestra una paradoja: a nivel global, las menciones al cambio climático cayeron casi 45% desde 2021, pero el 9o% de los líderes planea mantener o ampliar sus compromisos ASG
Es decir: menos “discurso verde”, más decisiones puertas adentro
En paralelo, el contexto se vuelve más exigente:
- 2024 fue el primer año que superó el umbral de 1,5°C del Acuerdo de París
- Solo el 35% de las metas de los ODS está encaminado
- Menos del 14% de los CEOs se siente preparado para enfrentar riesgos como inflación, cambio climático o disrupciones en las cadenas de suministro
Estamos en una etapa intermedia. La sostenibilidad ya no es solo un “gesto moral”, pero todavía no está integrada de forma consistente en la estrategia, la innovación y la gobernanza de muchas compañías
Algunas señales que se repiten en Argentina:
- Se avanza en descarbonizar operaciones, pero el Alcance 3 (proveedores, logística, uso de productos) sigue siendo la gran deuda
- Se reconoce el rol de la tecnología y la IA para escalar soluciones, pero rara vez aparecen entre las prioridades de inversión
- Los consumidores son los que más empujan, aunque el precio final sigue siendo una barrera en contextos de crisis
Todo esto deja una conclusión incómoda, pero realista:
Hoy, no planificar escenarios de riesgo (climático, social, tecnológico) es casi lo mismo que pilotear una empresa a ciegas
Pero el futuro todavía se está escribiendo
Las empresas que hoy se animen a:
- integrar la sostenibilidad en el corazón del negocio
- trabajar en serio con su cadena de valor
- y usar datos e inteligencia artificial para tomar mejores decisiones
no solo van a gestionar mejor sus riesgos: van a construir una ventaja competitiva difícil de imitar
Si en tu organización están en esa “etapa intermedia” y quieren pasar del compromiso a la implementación, es el momento. Hay que aterrizar la estrategia de sostenibilidad empresarial en decisiones concretas: modelo de negocio, cadena de valor, indicadores y cultura

